|
NOTICEU - 06 de MAYO de 2006 |
|
CONFRATERNIDAD
JUDEO-CRISTIANA DEL URUGUAY Miembro del INTERNATIONAL COUNCIL OF CHRISTIANS AND JEWS |
|
El
Rev. Pawlikowski habla en inglés y contará
con traducción al español. Esperamos
contar con su presencia. Para su gobierno, y apreciando desde ya la
difusión, les hacemos llegar abajo información relacionada con el Rev.
Pawlikowski y detalles de su visita. Muchas
gracias de antemano por su atención. Sonia
Kirchheimer Difusión
y RR.PP. Tel.
708 44 87 - Cel. 094 43 66 48
LLEGA LÍDER
INTERNACIONAL DEL
DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
El
Rev. Prof. Dr. John T. Pawlikowski,
presidente del Consejo Internacional de Cristianos
y Judíos (ICCJ) y su Foro Abrahámico, llega
a Montevideo el jueves 11 para una visita de cuatro días. Durante la
misma dictará una conferencia, se entrevistará con el Arzobispo de
Montevideo, participará en servicios religiosos judíos y
cristianos y, entre otras cosas, mantendrá también un encuentro con
representantes de medios de difusión. La
Confraternidad Judeo-Cristiana del Uruguay, en
su calidad de anfitriona del visitante, el Comité Central Israelita del
Uruguay, el Consejo de Iglesias Cristianas del Uruguay y la B'nai
B'rith del Uruguay son las instituciones
organizadoras de la conferencia con que el Rev. Pawlikowski
iniciará sus actividades en nuestro medio a poco de su arribo. El tema
elegido por el disertante, fiel a su especialización, es "El
Holocausto: ¿tiene significación para la ética en la actualidad?". El
Rev. Pawlikowski, sacerdote de la orden de los
servitas, es profesor de Ética Social y
director del Programa de Estudios Católico-Judíos en la Catholic
Theological Union,
miembro del grupo ecuménico de escuelas teológicas en la Universidad de
Chicago. Además de presidir el ICCJ, es miembro - en varios casos
directivo - de entidades tales como el Comité Asesor en Asuntos Católico-Judíos
de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de los EE.UU.,
el Consejo Interreligioso de Coordinación de Israel, Consejo
Memorial del Holocausto de los Estados Unidos, Comisión de los EE.UU.
para la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz, Junta por los
Derechos de los Trabajadores de Chicago. Ha
recibido numerosas distinciones, tanto en Estados Unidos como en Polonia,
por su labor humanitaria y en pro del acercamiento judeocristiano. En
Montevideo fue declarado "Persona Ilustre y Ciudadano
Honorario" en el año 2001. Fue en ocasión de celebrarse aquí
la primera Conferencia Internacional y Asamblea General Anual
realizada en el continente por el ICCJ, organización techo de 32
instituciones en el mundo abocadas a la difusión del diálogo
interreligioso, entre las que se cuenta la Confraternidad Judeo-Cristiana
del Uruguay, pionera en América del Sur. El
Rev. Prof. Dr. John T. Pawlikowski es
columnista de numerosas publicaciones a nivel mundial y autor de cerca
de 20 libros traducidos a varios idiomas. Actualmente se halla
trabajando en la edición de un texto sobre las víctimas no judías del
nazismo. Entre lo ya publicado se puede mencionar "El Desafío
del Holocausto para la Teología Cristiana", "Cristo a la Luz
del Diálogo Judeocristiano", "Jesús y la Teología de
Israel", "El Bien y el Mal después de Auschwitz",
"La Ética a la Sombra del Holocausto" y "Dos Fés,
¿un Pacto?". El
Rev. Pawlikowski llega a Montevideo de paso
hacia Buenos Aires, donde participará la semana próxima en el Palacio
San Martín en el 1er Simposio Internacional de Teología Cristiana sobre
el tema "Holocausto-Shoá: Sus efectos en
la Teología y la Vida Cristiana de Argentina y de América Latina",
al cual concurrirá también una delegación uruguaya encabezada por el
Rabino Alejandro Bloch y el Pastor Juan Armin
Ihle, copresidentes de la CJCU que apoya el
evento. Posteriormente, el Rev. Pawlikowski
viajará a Polonia, especialmente invitado por el Papa Benedicto XVI para
acompañarlo en una visita al Campo de Concentración de Auschwitz. |
|
|
||||||||
| LA IGLESIA URUGUAYA CELEBRA 125 AÑOSDE LA PASCUA DE MONS. VERA | ||||||||
|
Celebraciones especiales en diferentes puntos del país
Este sábado 6 de mayo se celebrarán 125 años del fallecimiento de Mons. Jacinto Vera, primer Obispo de Uruguay, cuyos procesos de beatificación y, posterior, canonización, están en curso. Si bien en todas las Misas de ese día se recordará al Obispo "gaucho", habrá celebraciones especiales en las diversas Diócesis.
|
||||||||
|
Saludo De Mons. Galimberti a los trabajadores de la Diócesis de San José FORTALECER LA UNIDAD, DEFENDER DERECHOS Y DIGNIDAD PARA TRANSFORMAR “NUESTRO PAÍS EN UNA CASA PARA TODOS” |
||||||||
|
Al conmemorarse el 1 de mayo el Día Internacional de los Trabajadores, el Obispo de San José, Mons. Pablo Galimberti dirigió un saludo a todos los trabajadores de su diócesis que fue leído en el acto que realizó el Plenario de los Trabajadores Maragatos en la sede de AEBU, ubicada en la capital Departamental.
|
||||||||
| “ANIMO!! DIOS ESTÁ CON LOS TRABAJADORES CUANDO … SE UNEN PARA LUCHAR POR LA VIDA; POR UNA VIDA DIGNA… PARA TODOS” | ||||||||
|
|
||||||||
|
En la Arquidiócesis de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno ordenará sacerdotes a 4 diáconos este sábado 6 de mayo, al tiempo que el próximo sábado 13 de mayo, el Obispo de San José, Mons. Pablo Galimberti, ordenará sacerdote a un diácono de su diócesis.
Asimismo la Diócesis de Mercedes recibirá a 2 nuevos diáconos que serán ordenados el domingo 7 y el domingo 14 por el Obispo Mons. Carlos Collazzi.
Gonzalo Aemilius, Daniel Maya, William Bernasconi y Javier Venerio son los diáconos que este sábado serán ordenados sacerdotes en una Celebración Eucarística que presidirá el Arzobispo de Montevideo en la Catedral Metropolitana, a las 17.00 horas.
|
||||||||
|
El próximo domingo 7 de mayo, a la hora 18, en la Iglesia Catedral "Nuestra Señora de las Mercedes", el Obispo Diocesano, Mons. Carlos María Collazzi, ordenará Diácono Permanente a Aníbal Arroyo.
Arroyo tiene 56 años, celebró su matrimonio con Sonia Claveri Montouto el 20 de mayo de 1972. Tiene cuatro hijos, seis nietos, vive en Mercedes, desarrolla su actividad pastoral en la Parroquia Catedral, trabajó 36 años en la industria papelera y actualmente se desempeña en tareas de apicultura.
El domingo 14 de mayo, a la hora 16, en la Iglesia Parroquial de Ombúes de Lavalle, el Obispo, ordenará Diácono Permanente a Guillermo Pérez.
|
||||||||
|
“Jesús resucitado nos llama a ser sus discípulos y misioneros”.
El Obispo de Tacuarembó, Mons. Julio Bonino envió una carta a sus comunidades invitándolas a participar de la celebración del Día de la Diócesis este domingo 7 de mayo, bajo el lema “Jesús resucitado nos llama a ser sus discípulos y misioneros”.
“Nuestra Diócesis se ha esforzado estos años en hacer de la Pascua del Señor, el acontecimiento más significativo de su existencia. Por ello a la celebración parroquial que de cada comunidad acontece, convocamos cada año, en el 4º domingo del tiempo pascual, Fiesta del Buen Pastor, a festejar el Día de la Diócesis”, explica Mons. Bonino en su carta-invitación. Texto completo de la carta de Mons. Bonino a su rebaño .
|
||||||||
|
CARTA
DEL OBISPO de MERCEDES, MONS. CARLOS COLLAZZI PARA |
||||||||
|
Fin de semana de grandes celebraciones en Mercedes
En una carta dirigida a las comunidades de la Diócesis de Mercedes, el Obispo, Mons. Carlos Collazzi recuerda y explica todas las celebraciones que estarán presentes en las Eucaristías de este fin de semana: el Domingo del Buen Pastor, La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, los 125 años del fallecimiento del primer Obispo de Uruguay, Mons. Jacinto Vera y la colecta del fondo común diocesano.
|
||||||||
|
Al cumplirse este año una década del fallecimiento de Juan Luis Segundo, la revista “Misión” ofrecerá un ciclo de conferencias en Homenaje al religioso jesuita los días 9 y 10 de mayo en la Sala José Pedro Varela de la Biblioteca Nacional.
Las diversas ponencias que evocarán su pensamiento, estarán a cargo entre otros expositores de:
Las conferencias se desarrollarán entre las 19 y las 21:30 hs.
Por mayor información: mision@internet.com.uy · www.jesuitasuruguay.org
|
||||||||
|
DE LA IGLESIA UNIVERSAL |
||||||||
El pasado 22 de abril en que todos los jesuitas recuerdan litúrgicamente a María, Madre de la Compañía, dio lugar en varias partes del mundo a celebraciones especiales con motivo del Año Jubilar 2006 en honor de San Ignacio de Loyola, San Francisco de Xavier, y del Beato Pierre Favre.
Al
final de la Eucaristía se unió a la celebración el Papa Benedicto XVI. A continuación presentamos los discursos del P. General de la Compañía de Jesús y de S.S. el Papa Benedicto XVI en ocasión de conmemorar los 450 años de la muerte de San Ignacio de Loyola y los 500 años del nacimiento de San Francisco Javier y del Beato Pedro Fabro.
Agradecemos la información proporcionada a NOTICEU por el religioso jesuita Marcelo Coppetti desde Santiago de Chile.
Más información en la web de los jesuitas en Uruguay www.jesuitasuruguay.org
SALUDO DEL P. GENERAL AL PAPA
Beatísimo Padre:
La Eucaristía que hemos celebrado en esta Basílica de San Pedro es en acción de gracias a Dios por haber dado a la Iglesia a tres hombres de extraordinaria santidad y excepcional celo apostólico como fueron estos tres amigos en el Señor, San Ignacio, San Francisco Javier y el Beato Pedro Fabro: San Ignacio con su deseo de reunir personas enamoradas de Jesucristo para mejor servir en todo a Dios nuestro Señor y a la Sede Apostólica; San Francisco, que nos muestra a la humanidad esperando al Señor y la urgencia de llevar la Buena Nueva a todos, por todas partes; el Beato Pedro Fabro, que con el acompañamiento espiritual de las personas en busca de Dios es todo atención a lo que pasa en el interior del corazón humano en vista de su conversión personal. Es muy justo que en este aniversario los recordemos con afecto particular y les miremos como guías iluminados y seguros de nuestro camino espiritual y nuestra actividad apostólica, aun cuando hayan cambiado radicalmente los tiempos y las circunstancias en que ellos vivieron y trabajaron. Vuestra Santidad nos hace ahora el regalo de su presencia. En nombre de toda la Compañía de Jesús esparcida en el mundo, unidos con todos los que descubren en la espiritualidad ignaciana una vía que conduce a Dios, os damos las gracias de todo corazón por el afecto y confianza con que Vuestra Santidad ha querido servirse de la disponibilidad apostólica de la Compañía, llamada según San Ignacio a servir al solo Señor bajo la bandera de la cruz y a la Iglesia su esposa bajo el Pontífice su Vicario en la tierra.
Mientras acompañamos con la oración nuestros más férvidos y devotos augurios pidiendo al Señor que os conserve largo tiempo en su misión apostólica universal, invocamos para la Compañía de Jesús y todos aquellos y aquellas que se nos han unido apostólica y espiritualmente su Bendición Apostólica.
DISCURSO DEL SANTO PADRE
Queridos Padres y Hermanos de la Compañía de Jesús: Con gran alegría os encuentro en esta histórica Basílica de San Pedro después de la Santa Misa que os ha celebrado el Cardenal Angelo Sodano, mi Secretario de Estado, con ocasión de los diversos jubileos de la familia ignaciana. A todos os dirijo mi cordial saludo. Saludo en primer lugar al Prepósito General P. Peter-Hans Kolvenbach y le agradezco las corteses palabras con que me ha manifestado vuestros comunes sentimientos. Saludo a los Señores Cardenales con los obispos y sacerdotes y cuantos han querido tomar parte en la manifestación de hoy.
Juntamente con los Padres y Hermanos, saludo asimismo a los amigos de la Compañía de Jesús aquí presentes, y entre ellos los miembros de las Comunidades de Vida Cristiana y del Apostolado de la Oración, los alumnos y exalumnos con sus familias de Roma, de Italia y de Stonyhurst, Inglaterra, profesores y estudiantes de las instituciones académicas, numerosos colaboradores y colaboradoras.
Vuestra visita de hoy me brinda la oportunidad de dar al Señor las gracias junto con vosotros por haber concedido a vuestra Compañía el don de unos hombres de extraordinaria santidad y excepcional celo apostólico como son San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y el Beato Pedro Fabro. Ellos son para vosotros padres y fundadores: es justo, por tanto, que en este año centenario los recordéis con gratitud y les miréis como guías iluminados y seguros de vuestro camino espiritual y vuestra actividad apostólica.
San Ignacio de Loyola fue ante todo hombre de Dios que dio el primer puesto de su vidas a Dios, su mayor gloria y su mayor servicio; fue un hombre de profunda oración, que tenía su centro y culmen en la celebración eucarística diaria. De tal modo ha legado a sus seguidores una preciosa herencia espiritual que no se debe perder ni olvidar. Precisamente porque era hombre de Dios, San Ignacio fue también fiel servidor de la Iglesia, en la que vio y veneró la esposa del Señor y la madre de los cristianos. Y del deseo de servir a la Iglesia de la manera más útil y eficaz nació el voto de especial obediencia al Papa, calificado por él como “nuestro principio y principal fundamento” (MI, Series III, p. 162). Que este carácter eclesial tan específico de la Compañía de Jesús siga estando presente en vuestras personas y actividad apostólica, caros jesuitas, para que podáis salir fielmente al encuentro de las urgentes necesidades actuales de la Iglesia. Entre ellas me parece importante señalar la labor cultural en los campos de la teología y de la filosofía, ámbitos tradicionales de la presencia apostólica de la Compañía de Jesús, como también el diálogo con la cultura moderna, que, si por una parte se gloría de progresos maravillosos en el campo científico, sigue fuertemente marcada por el positivismo y el materialismo. Ciertamente, el esfuerzo por promover, en cordial colaboración con las otras realidades eclesiales, una cultura inspirada en los valores del Evangelio, requiere una intensa preparación espiritual y cultural. Precisamente por eso San Ignacio quiso que los jóvenes jesuitas tuviesen largos años de formación espiritual y cultural. Conviene que esta tradición se mantenga y refuerce, dada la creciente complejidad y amplitud de la cultura moderna. Otra gran preocupación suya fue la educación cristiana y la formación cultural de la juventud: de ahí el impulso que dio a la fundación de colegios, que después de su muerte se extendieron por Europa y en el mundo. Seguid, caros jesuitas, este importante apostolado manteniendo inalterado el espíritu de vuestro Fundador.
Al hablar de San Ignacio no puedo descuidar el recuerdo de San Francisco Javier, el quinto centenario de cuyo nacimiento se ha celebrado el pasado 7 de abril: no sólo la historia de ambos estuvo entrelazada en los años de París a Roma, sino que un deseo único ? se podría decir una pasión única ? los movió y sostuvo en sus diferentes aconteceres humanos: la pasión de dar a Dios-Trinidad una gloria siempre mayor y de trabajar por el anuncio del Evangelio de Cristo a los pueblos que lo ignoraban. San Francisco Javier, que mi predecesor Pío XI de venerada memoria proclamó “patrono de las misiones católicas”, sintió como misión suya la de “abrir nuevos caminos” al Evangelio “en el inmenso continente asiático”. Su apostolado en Oriente duró apenas diez años, pero su fecundidad ha revelado ser admirable en los cuatro siglos y medio de vida de la Compañía de Jesús, ya que su ejemplo ha suscitado entre los jesuitas jóvenes muchísimas vocaciones misioneras, y aun hoy sigue siendo un reclamo para continuar la acción misionera en los grandes países del continente asiático.
Si San Francisco Javier trabajó en los países de Oriente, su hermano y amigo de los años de París Beato Pedro Fabro, saboyano, nacido el 13 de abril de 1506, lo hizo en los países europeos, donde los fieles cristianos aspiraban a una verdadera reforma de la Iglesia. Hombre modesto, sensible, de profunda vida interior y dotado del don de estrechar relaciones de amistad con personas de todas clases, atrayendo así muchos jóvenes a la Compañía, el Beato Fabro empleó su breve existencia en varios países europeos, especialmente Alemania, donde por orden de Pablo III tomó parte en las dietas de Worms, Ratisbona y Spira, en coloquios con los dirigentes de la Reforma. Tuvo así ocasión de practicar de modo excepcional el voto de obediencia al Papa “acerca de las misiones”, haciéndose para todos los jesuitas del futuro un modelo a seguir.
Caros Padres y Hermanos de la Compañía, hoy miráis con particular devoción a la Bienaventurada Virgen María, recordando que el 22 de abril de 1541 Ignacio y sus primeros compañeros hicieron sus votos solemnes ante la imagen de María de la Basílica de San Pedro extra muros. Que María siga velando sobre la Compañía de Jesús para que cada uno de sus miembros lleve en su persona la “imagen” de Cristo Crucificado para tener parte en su resurrección. Para ello os aseguro un recuerdo en la oración, mientras que a cada uno de los aquí presentes y a toda vuestra familia espiritual imparto con gusto mi bendición, que hago extensiva a todas las otras personas religiosas y consagradas que han intervenido en esta audiencia.
|
||||||||
|
LOS DESAFÍOS DE LA FAMILIA SALESIANA, SEGÚN EL SUCESOR DE SAN JUAN BOSCO |
||||||||
|
Entrevista con don Pascual Chávez Villanueva, rector mayor de los Salesianos
ROMA, viernes, 5 mayo 2006 (ZENIT.org).- La respuesta a las nuevas pobrezas, que no son sólo materiales, sino también de carácter afectivo, cultural y religioso, es una de las características de la «Familia Salesiana», explica el noveno sucesor de san Juan Bosco.
En esta entrevista pública, don Pascual Chávez Villanueva, de origen mexicano, afronta la manera en que los salesianos viven hoy el carisma dejado por su fundador.
--Habitualmente no se habla sólo de Congregación Salesiana sino de «Familia Salesiana». ¿Quiénes componen esta familia? ¿Qué relación tiene con ella?
--Don Pascual Chávez: Efectivamente, Don Bosco más que fundador de una Congregación masculina, de un Instituto femenino y de una Asociación de laicos, es el fundador de un grandísimo movimiento espiritual apostólico, que llamamos Familia Salesiana. A los tres grupos originales, de los Salesianos, de las Hijas de María Auxiliadora y de los Cooperadores, se han ido añadiendo como fruto de la riqueza del carisma salesiano muchos más grupos que explicitan facetas del mismo carisma y lo enriquecen. Hoy la Familia Salesiana, a la que me gusta comparar con un árbol, tiene 24 ramas oficialmente reconocidas y otras tantas que, sin pertenecer oficialmente, están en proceso de crecimiento y consolidación en vistas de su aceptación plena, o bien se identifican con la Familia de Don Bosco. En ella el Rector Mayor , precisamente en su calidad de Sucesor de Don Bosco, es el padre y el centro de unidad. De modo que, respetando la autonomía de cada rama, el punto de referencia carismática es siempre el Rector Mayor. Así lo expresan en sus diversos proyectos de vida: Constituciones, Reglamentos o Estatutos.
--Cuando se habla de «carisma salesiano en la Iglesia», ¿qué debe entenderse? ¿A qué se refiere? --Don Pascual Chávez: La experiencia espiritual y apostólica de Don Bosco, reconocida por la Iglesia primero a través de la aprobación de las Constituciones (1874), y autentificada por su canonización, es un don del Espíritu para la Iglesia. Esto significa que el carisma salesiano es la peculiar forma de vida de los Salesianos, fruto de la consagración al Señor por medio de la profesión religiosa y que se expresa a través de la misión a favor de los jóvenes especialmente los más pobres, abandonados y en situación de riesgo psico-social, realizada por las comunidades con una pedagogía y espiritualidad propias, la del Sistema Preventivo. En su calidad de «carisma» es un don del Espíritu y, como tal, está al servicio de la Iglesia, de su vida y de su misión. Este carisma se puede vivir por consagrados y laicos, sacerdotes y laicos, adultos y jóvenes, pero queda caracterizado siempre por su inspiración en Don Bosco, en sus grandes convicciones (los jóvenes, la educación, el sistema preventivo), por la pasión del «Da mihi animas», que era el programa de Don Bosco, por la devoción a María Auxiliadora.
--Don Pascual Chávez: Como Rector Mayor de los Salesianos, le suponemos con una visión muy amplia y global de nuestro mundo de hoy, particularmente en lo que atañe a la situación de los jóvenes. ¿Cuáles son las necesidades y urgencias que se detectan en nuestro mundo de hoy? ¿Y particularmente en el llamado «planeta joven»?
--Don Pascual Chávez: No cabe duda que tratándose de una Congregación presente en 130 países del mundo el Rector Mayor tiene el privilegio de llegar a adquirir una visión muy amplia y global del mundo en general y, del planeta joven, en particular. Las necesidades y urgencias de nuestro mundo quedan sintetizadas, a mi modo de ver, en las cuatro palabras con las que Juan Pablo II se dirigió por última vez al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede (13.01.’05): paz, pan, vida y libertad. Se trata de derechos fundamentales de la persona humana y de los pueblos, que no pueden no ser aceptadas por ningún gobierno.
Paz no es simplemente ausencia de guerras y conflictos sino la creación de aquellas condiciones sociales que permiten el desarrollo armónico sostenido de las naciones. Hay que convencerse que la guerra no hace más que provocar destrucción y muerte, retrasar las economías de los países y retardar el establecimiento de la democracia. La guerra sólo interesa a los traficantes de armas.
Pan es el derecho de toda persona a la nutrición indispensable para poder asegurar su crecimiento y el desarrollo de todo su potencial humano, que queda fuertemente comprometido cuando el hambre conduce al subdesarrollo de las facultades y, con frecuencia, a la muerte. Es inaceptable que contando con la capacidad para producir alimentos para toda la humanidad haya millones de personas que mueren cada año de hambre y sed.
Vida significa la defensa de la vida humana desde el momento de su concepción hasta su muerte, pero también la calidad misma de la vida que depende de los satisfactores básicos y, sobre todo, el sentido de la existencia. A nadie escapa que la vida hoy sea amenazada desde el primer momento hasta el último y que se oscurezca cada vez más el sentido que puede tener.
Libertad, una de las dimensiones esenciales de la persona humana, es la que mejor asegura la posibilidad del hombre o de la mujer para autodeterminarse y vivir con responsabilidad su historia personal y social. Hablar de libertad es hablar de todas sus expresiones: social, psicológica, religiosa.
En relación al «planeta» joven, lo primero que diría es que sólo existen jóvenes concretos, en la realidad de sus condiciones y contextos sociales, políticos, económicos, culturales y religiosos. Por eso resulta difícil, por no decir imposible, hablar de sus necesidades y urgencias. Para unos será lo indispensable para sobrevivir, para otros será la familia, para otros será la educación, para otros será el empleo, para otros será el sentido de la existencia. De cualquier forma, con Don Bosco, digo que todos los jóvenes tienen una inmensa necesidad de ser felices y que piden – a veces sin saber cómo – quien les acompañe en el camino de la vida y les enseñe la fórmula para ser felices para siempre, aquí y en la eternidad.
--¿Qué aportación hace la Congregación y la Familia Salesiana a estas necesidades y urgencias? --Don Pascual Chávez: La Congregación y toda la Familia Salesiana realiza su misión en tres grandes áreas de actividad: la promoción humana, la educación y la evangelización. A través de esta presencia diversificada nosotros buscamos estar atentos y responder en la medida de nuestras posibilidades a las necesidades de la humanidad.
La promoción humana se expresa en todas las obras y actividades que van desde hospitales, hospicios, comedores, cooperativas, recuperación de drogadictos, atención a los chicos de la calle y a los que han sido víctimas de turismo sexual...
La educación ocupa la mayor parte de nuestras presencias a través de las miles de escuelas, centros de formación profesional, escuelas agrícolas, centros universitarios, oratorios, centros juveniles... La evangelización y la catequesis son siempre el horizonte y la razón de toda nuestra actividad pastoral, de modo que se hace presente no sólo en las parroquias, santuarios, templos, capellanías, centros de espiritualidad, misiones sino también en las actividades y obras de promoción y de educación.
--¿Qué respuesta da la Congregación salesiana a los retos de las nuevas pobrezas y a las diversas formas de exclusión social en nuestro contexto europeo? --Don Pascual Chávez: La opción por los jóvenes más pobres ha sido siempre una característica desde Don Bosco hasta nuestros días. La diferencia hoy es que, por un lado, la pobreza ya no es sólo aquella material, sino la afectiva, la cultural, la religiosa, y, por otro, que la respuesta es igualmente variada, más orgánica y más institucional.
En concreto ha ido creciendo no sólo el compromiso de los Salesianos y de las Inspectorías a favor de los emigrantes, de los marginados, de los excluidos, sino sobre todo se ha convertido dicha opción en un tipo de hermenéutica que nos hace que, en cualquier tipo de obra que estemos, analicemos cuál es la cultura que estamos promoviendo, una que sea solidaria y altruista o una que sea individualista y egoísta.
Aquí podríamos enumerar las obras de carácter marcadamente social como las casas de día, las obras para los gitanos, el trabajo con los emigrantes, los centros para jóvenes en necesidad que funcionan las 24 horas del día...
|
||||||||
|
Conclusión del Seminario de Oficinas de Comunicación de la Iglesia
ROMA, viernes, 5 mayo 2006 (ZENIT.org).- Las crisis comunicativas ayudan a la Iglesia explicarse mejor. Esta sería una de las conclusiones no escritas del quinto seminario profesional de Oficinas de Comunicación de la Iglesia, que ha tenido lugar a los 10 años de la inauguración de la Facultad de Comunicación Institucional de la Universidad de la Santa Cruz de Roma.
Entre las ponencias y comunicaciones presentadas en el encuentro, a finales de abril, en el que participaron casi 300 personas de varios países, emergió constantemente las crisis ante las que los responsables de comunicación de las instituciones de Iglesia tienen que responder y anticipar. El profesor Diego Contreras afirmó que «la influencia de los medios de comunicación en la percepción que tienen los fieles de los diferentes aspectos de la vida de la Iglesia no se refiere sólo a los contenidos» sino sobre todo a la manera en que se presentan, lo que se llama el «framing», en lenguaje técnico.
«Quizá es inevitable un cierto nivel fisiológico de sospecha recíproca entre el periodista de un medio de comunicación y el comunicador institucional. Pero es absurdo el razonamiento de quien piensa, por parte de la prensa, que sólo se puede hacer auténtico periodismo cuando se "ataca"», indicó el profesor.
Al mismo tiempo, el departamento de comunicación de la Iglesia, reconoció, no puede pensar que «toda crítica y, por definición, un ataque». «En realidad es preferible subrayar lo que une. Por ejemplo, la existencia de un enemigo común: la ignorancia del público», dijo.
El periodista Marco Tossati, que se encarga de religión en el periódico turinés «La Stampa», confirmó esta última constatación, reconociendo que hoy es necesario aclarar términos que hace unos años formaban parte del lenguaje común. «Hoy incluso en Italia es necesario explicar qué es la Eucaristía».
Maria Grazia Murru, productora de la agencia de noticias AP Televisión en Italia, constató que «a veces se nos pide que alguien del Vaticano aparezca ante las cámaras para que ofrezca algún comentario o presente la posición de la Santa Sede sobre una cuestión concreta. Imposible. Es totalmente imposible lograr que un cardenal, un obispo o cualquier persona de la Curia salga ante las cámaras para comentar una noticia».
Cindy Wooden, corresponsal en el Vaticano de la agencia «Catholic News Service» de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, expuso que «a veces los medios de comunicación piensan que algo "de Iglesia" es noticia cuando la Iglesia en realidad no estaría de acuerdo: basta pensar en el ruido que causó la decisión del Papa de ponerse, antes de Navidad, el "camauro" [un antiguo gorro, ndr.] rojo y blanco. Era algo poco común, pero adaptado a la estación, y sin embargo había muchísimos fotógrafo».
Por ejemplo, según explicó, la noticia más popular de «Catholic News Service» en este año ha sido, por ahora, el regalo que hicieron los empleados de «Radio Vaticano» al Papa: un «iPod». Maria Hasselgren, portavoz de la Iglesia católica en Suiza, resaltó que «uno de los problemas más agudos en mi país es que no sólo nosotros, sino incluso la gente que se presenta como religiosa, sin importar su religión, es vista por el resto de las personas como alguien que intelectualmente no inspira confianza».
Austen Ivereigh, el director de Comunicación del Arzobispo de Westminster (Gran Bretaña), afrontó la crisis suscitada por los abusos sexuales atribuidos a sacerdotes y explicó que «puede interpretarse como un fracaso de la Iglesia a la hora de responder al despertar moral en la sociedad ante la pederastia y sus consecuencias».
«La Iglesia siempre se equivoca cuando, para defenderse, no expresa su preocupación por las víctimas», afirmó.
«Parte de nuestra tarea como comunicadores --añadió-- es comprender cuáles son las nuevas víctimas que los medios de comunicación están detectando. Creo que el trato de los ancianos será la próxima ola; y no se necesitará mucho tiempo para que los objetivos de concentren en las instituciones dirigidas por la Iglesia».
[Estas ponencias y las comunicaciones serán publicadas en un libro. Más información en http://www.pusc.it/csi_seminar06/it_index.htm
|
||||||||
|
|
||||||||
|
Benedicto XVI: La Tradición apostólica es «el Evangelio vivo» |
||||||||
|
Intervención en la audiencia general del miércoles
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 3 mayo 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles dedicada a comentar el tema «La tradición apostólica».
* * *
Queridos hermanos y hermanas:
En estas catequesis queremos comprender un poco qué es la Iglesia. La última vez meditamos en el tema de la Tradición apostólica. Hemos visto que no es una colección de cosas, de palabras, como una caja de cosas muertas; la Tradición es el río de la vida nueva que procede de los orígenes, de Cristo hasta nosotros, y nos hace participar en la historia de Dios con la humanidad. Este tema de la Tradición es tan importante que quisiera volver a detenerme hoy en él: de hecho, es de gran importancia para la vida de la Iglesia.
El Concilio Vaticano II constató, en este sentido, que la Tradición es apostólica ante todo en sus orígenes: «Dispuso Dios benignamente que todo lo que había revelado para la salvación de los hombres permaneciera íntegro para siempre y se fuera transmitiendo a todas las generaciones. Por ello Cristo Señor, en quien se consuma la revelación total del Dios sumo (Cf. 2 Corintios 1,20 y 3,16-4,6), mandó a los apóstoles que predicaran a todos los hombres el Evangelio, comunicándoles los dones divinos. Este Evangelio, prometido antes por los profetas, lo completó Él y lo promulgó con su propia boca, como fuente de toda la verdad salvadora y de la ordenación de las costumbres» (Constitución dogmática «Dei Verbum», 7). El Concilio sigue señalando que este compromiso ha sido realizado fielmente «por los apóstoles, que en la predicación oral comunicaron con ejemplos e instituciones lo que habían recibido por la palabra, por la convivencia y por las obras de Cristo, o habían aprendido por la inspiración del Espíritu Santo» (ibídem). Con los apóstoles, añade el Concilio, colaboraron también «varones apostólicos que, bajo la inspiración del mismo Espíritu, escribieron el mensaje de la salvación» (ibídem).
Jefes del Israel escatológico --ellos también eran doce, como las tribus del pueblo elegido--, los apóstoles continúan la «reunión» comenzada por el Señor y lo hacen ante todo transmitiendo fielmente el don recibido, la buena nueva del Reino que llegó a los hombres con Jesucristo. Su número no sólo expresa la continuidad con la santa raíz, el Israel de las doce tribus, sino también el destino universal de su ministerio, que trae la salvación hasta los confines de la tierra. Lo expresa el valor simbólico que tienen los números en el mundo semítico: doce resulta de la multiplicación de tres, número perfecto, por cuatro, número que hace referencia a los cuatro puntos cardinales, por tanto, a todo el mundo.
La comunidad, nacida del anuncio evangélico, se siente convocada por la palabra de los primeros que hicieron la experiencia del Señor y que fueron enviados por Él. Sabe que puede contar con la guía de los doce, así como con la de quienes más tarde se asocian como sucesores en el ministerio de la Palabra y en el servicio a la comunión. Por tanto, la comunidad se siente comprometida a transmitir a los demás la «alegre noticia» de la presencia actual del Señor y de su misterio pascual, que obra en el Espíritu. Esto queda subrayado en algunos pasajes de las cartas de san Pablo: «os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí» (1 Corintios 15, 3). Y esto es importante. Como se sabe, san Pablo, originalmente llamado por Cristo con una vocación personal, es un auténtico apóstol y, sin embargo, también en su caso lo que cuenta fundamentalmente es la fidelidad a lo que ha recibido. No quería «inventar» un nuevo cristianismo, por así decir, «paulino». Por ello, insiste: «os transmití lo que a mi vez recibí». Transmitió el don inicial que procede del Señor, pues la que salva es la verdad. Después, hacia el final de su vida, escribe a Timoteo: «Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros. (2 Timoteo 1, 14).
Lo muestra con eficacia también este antiguo testimonio de la fe cristiana, escrito por Tertuliano hacia el año 200: «[Los apóstoles] al principio afirmaron la fe en Jesucristo y establecieron Iglesias para Judea e inmediatamente después, esparcidos por el mundo, anunciaron la misma doctrina y una misma fe a las naciones y así fundaron Iglesias en cada ciudad. De éstas, después, las Iglesias tomaron la ramificación de su fe y las semillas de la doctrina, y continuamente la toman para ser precisamente Iglesias. De este modo, también ellas son consideradas apostólicas, como descendencia de las Iglesias y de los apóstoles» («De praescriptione haereticorum», 20: PL 2,32). El Concilio Vaticano II comenta: «lo que enseñaron los apóstoles encierra todo lo necesario para que el Pueblo de Dios viva santamente y aumente su fe, y de esta forma la Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que cree» («Dei Verbum», 8). La Iglesia transmite todo lo que es y todo lo que cree, lo transmite en el culto, en la vida, en la doctrina. La Tradición es, por tanto, el Evangelio vivo, anunciado por los apóstoles en su integridad, en virtud de la plenitud de su experiencia única e irrepetible: por su obra la fe es comunicada a los demás, hasta llegar a nosotros, hasta el fin del mundo. La Tradición, por tanto, es la historia del Espíritu que actúa en la historia de la Iglesia a través de la mediación de los apóstoles y de sus sucesores, en continuidad fiel con la experiencia de los orígenes. Es lo que explica el Papa san Clemente de Roma, hacia el final del siglo I: «Los apóstoles --escribe-- nos anunciaron el Evangelio enviados por el Señor Jesucristo; Jesucristo fue enviado por Dios. Cristo proviene por tanto de Dios, los apóstoles de Cristo: ambos proceden ordenadamente de la voluntad de Dios… Nuestros apóstoles supieron a través del Señor nuestro, Jesucristo, que surgirían contiendas en torno a la función episcopal. Por ello, previendo perfectamente el futuro, establecieron a los elegidos y les ordenaron que a su muerte otros varones de probada virtud asumieran su servicio» («Ad Corinthios», 42.44: PG 1,292.296).
Esta cadena del servicio continúa hasta nuestros días, continuará hasta el final del mundo. De hecho, la misión conferida por Jesús a los apóstoles ha sido transmitida por ellos a sus sucesores. Más allá de la experiencia del contacto personal con Cristo, experiencia única e irrepetible, los apóstoles transmitieron a los sucesores el envío solemne al mundo recibido del Maestro. La palabra apóstol procede precisamente del término griego «apostéllein», que quiere decir enviar. El envío apostólico --como muestra el texto de Mateo 28,19 y siguientes-- implica un servicio pastoral («haced discípulos a todas las gentes»), litúrgico («bautizándolas») y profético («enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado»), garantizado por la cercanía del Señor hasta la consumación de los siglos («yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Así, de manera diferente a los apóstoles, también nosotros tenemos una auténtica y personal experiencia de la presencia del Señor resucitado. A través del ministerio apostólico Cristo mismo llega hasta quien es llamado a la fe, superando la distancia de siglos y ofreciéndosenos, vivo y operante, en el hoy de la Iglesia y del mundo. Esta es nuestra gran alegría. En el río vivo de la Tradición, Cristo no queda lejos, a dos mil años de distancia, sino que está realmente presente entre nosotros y nos da la Verdad, nos dala luz que nos hace vivir y encontrar el camino hacia el futuro.
Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en castellano.
Queridos hermanos y hermanas:
Dios dispuso que lo revelado para la salvación fuera transmitido íntegramente a todas las generaciones. Por eso, Cristo envió a los Apóstoles a predicar fielmente la buena nueva del Reino a todos los hombres, continuando así la llamada y la misión iniciada por Él. Con el número doce se expresa no sólo la continuidad de las doce tribus de Israel, sino también el destino universal de su ministerio apostólico.
La comunidad cristiana, nacida del anuncio evangélico de aquellos primeros que estuvieron con el Señor, se siente, al mismo tiempo, impulsada a transmitir a los demás esta presencia divina. La Tradición es, pues, el Evangelio vivo, anunciado en su integridad por los Apóstoles, y como la historia del Espíritu que actúa en la historia de la Iglesia por medio de ellos y de sus sucesores. Gracias al ministerio apostólico, Cristo mismo llega hasta quien es llamado a la fe, superando la distancia de los siglos y ofreciéndose, vivo y operante, en el hoy de la Iglesia y del mundo.
Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, de modo particular a la Guardia Real del Rey de España, a la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, a los Abogados del Estado, a la promoción de Guardiamarinas y demás grupos españoles. Saludo también a los peregrinos de México, al grupo de Guatemala y a los demás visitantes latinoamericanos. Agradezcamos al Señor que a través de la Tradición apostólica ha llegado íntegro hasta nosotros el mensaje de la salvación.
Muchas gracias por vuestra atención. [© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
|
||||||||
Servicio de Prensa de la Conferencia Episcopal del Uruguay